Senderismo en el Concejo de Amieva

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Descripción

El territorio de Amieva es rico como pocos en naturaleza, a caballo entre dos espacios naturales de gran relevancia: por un lado Picos de Europa (recordar que unos 40 kilómetros cuadrados del territorio del concejo están incluidos dentro del espacio protegido del Parque Nacional), con las cresterías más occidentales del macizo del Cornión y casi todo el recorrido del Dobra; por otro el alto Sella, con el tramo más bravío de este mítico río encajonándose entre las paredes del desfiladero de los Beyos. Con un contexto tal, no es de extrañar que las posibilidades para la práctica del senderismo abunden.

En este sitio se describen las rutas más relevantes que recorren el concejo, algunas de ellas de importancia histórica, al margen del altísimo valor medioambiental que atesoran. Sin embargo, las potencialidades que para la práctica del senderismo ofrece el municipio de Amieva ni mucho menos se quedan en las rutas que se van a describir; por ello, se van a incluir referencias a otras rutas posibles que, aun no apareciendo en las guías promocionales, ofrecen, sin embargo, al posible visitante la oportunidad de conocer parajes de gran belleza y valor natural.

FLORENTINO ARTIME FDEZ.

Dirección

Dirección postal: 33558 Sames. Amieva.

Dirección digital: 8CMP8WW7+WH

 

Información complementaria

 

Historia de Amieva


 

Prehistoria

Probablemente la situación periférica del concejo, el hecho de estar enclavado en la comarca del alto Sella, hace que la riqueza de Amieva en yacimientos arqueológicos diste mucho de la que se dio aguas abajo. De todos modos no faltan algunas muestras interesantes que atestiguan el poblamiento del territorio en épocas remotas de nuestra historia: el hallazgo del yacimiento de la cueva de Collubil (en los alrededores de Campurriondi) constata la presencia humana en estas tierras durante el Paleolítico superior. El yacimiento fue objeto de excavación entre los años 1912 y 1915 (dirigida por el conde de la Vega del Sella), obteniendo interesantes objetos de industria lítica y ósea: destacan una cabeza de rebeco grabada sobre un fragmento óseo y un colgante elaborado sobre un canto rodado y que muestra un grabado en forma de árbol.

El Neolítico también dejó su huella en lo que luego sería Amieva, hoy por desgracia perdida: el dolmen del Mián, destruido por la desafortunada intervención de Sebastián de Soto Cortés, y del que sólo se conservan dos hachas de piedra pulimentada en el Museo Arqueológico de Oviedo. Este dolmen suele ser relacionado con los de Santa Cruz y Abamia, conservándose testimonios de la importancia de los materiales en él encontrados y que por desgracia se perdieron.

Según avanza la Historia, los testimonios se diluyen, y de nuevo el hecho de ser un territorio periférico y aislado hace que parezca que la Historia se olvide de estas tierras: no hay testimonios de la Edad del Hierro (los castros tan abundantes en otras zonas de la geografía astur no están presentes en la zona) y los romanos se pasan por alto nuestro solar debido a que no tenían en él intereses económicos, mineros o agrícolas. Sí hay testimonios de que estas tierras estaban habitadas por pueblos prerromanos cántabros (los romanos situaron la divisoria entre cántabros y astures en el río Sella precisamente): parece que el espacio del actual concejo de Amieva estaba habitado por los vadinienses.

Edad Media

El período altomedieval sigue dibujado por las sombras. Parece lógico pensar que las gentes de este suelo participaron de la resistencia a la invasión musulmana: hechos como la similitud del asentamiento de Mián (donde un primitivo dolmen es sustituido por una iglesia en los albores de la cristianización, como forma de cristianizar un lugar pagano), con otros de la comarca como los ya mencionados Santa Cruz de Cangas o Abamia, o la propia existencia de la «provincia premoriense» (en la que se incluía el actual territorio de Amieva), hacen pensar que el oriente asturiano era una unidad sociocultural.

El hecho de que la historia más temprana de Amieva esté diluida por las sombras se debe, sobre todo, a la escasez de documentos. Con todo, hay algunos de interés para entender la posterior evolución histórica de este solar. Es, por ejemplo, importante un documento del siglo X, del monasterio leonés de Sahagún, en el que se alude a la «via Saliamica» o «carrera maiore», que parece ser la ruta de Beza que comunicaba las tierras de Amieva con la Meseta, muy utilizada durante la Edad Media.

Otro documento altomedieval de interés atestigua la donación por parte de Ramiro II a la Iglesia de Oviedo, de las iglesias de Sebarga, Cazo, Argolibio, Siña y Mián. Este documento ha sido discutido, sobre todo en cuanto a datación, y no clarifica si las cinco iglesias referidas se englobaban dentro de un territorio común (el fragmento está encabezado por la expresión «In Subuarga...»).

La tradición lugareña sostiene que durante la Edad Media Amieva constituyó concejo con Soto de Sajambre, algo que no ha podido probarse. Lo que sí ha sido constatado es que en el s. XIV Amieva aparece ya como uno de los concejos asturianos: junto con otros territorios asturianos y leoneses, en 1367 Amieva aparece como uno de los municipios defensores de la causa del rey don Pedro.

La documentación sobre Amieva es tan escasa que los datos sobre su economía medieval son meras suposiciones: es plausible pensar que su economía dependiera mayoritariamente de la ganadería, lo mismo que es probable que tanto la Iglesia de Oviedo, los grandes monasterios de la comarca y algunas familias influyentes tuviesen intereses en el territorio; de hecho, al final de la baja Edad Media la catedral ovetense aún disponía de propiedades en Pervís, Sebarga y Argolibio.

Esta economía pastoril se vio complementada por la importancia de los pasos tradicionales de comercio hacia la Meseta, en particular el camino de Beza, que incluso en el s. XVI era el más utilizado para comunicar Cangas de Onís y villas como Sahagún, de gran renombre por sus mercados; otra ruta de interés comercial que comunicaba Amieva con la Meseta fue el «camín de los arrieros». Otras fuentes económicas de la zona fueron tradicionalmente una relativamente importante explotación minera (una concesión real de 1478 autorizó el aprovechamiento de minas de hierro en Amieva), y la explotación forestal.

Edad Moderna

Esta época está ya mejor documentada, siendo una de las mejores fuentes el célebre «Catastro» del marqués de la Ensenada, que recoge que tan sólo el 7,2% del territorio del concejo se dedicaba a cultivos, mientras el 12,5% se destinaba a pastos y nada menos que el 80,3% se consideraba terreno improductivo. Las mejores tierras de labor se asentaban en las vegas de los grandes ríos (Vega de Cien, Vega de Pervís y Vega de Sebarga), dedicándose a cultivos como escanda, maíz o «fabes». Los pastos comunales se repartían entre el monte alto y el bajo y servían de alimento a una cabaña ganadera compuesta de 4.113 ovejas, 2.465 cerdos, 2.301 cabras, 1.659 vacas y 214 caballos; Ensenada registra también 345 colmenas.

Las ordenanzas de 1779 recogían que los ganados podían permanecer en los pastos altos entre el día de san Juan y el de san Miguel; los pastores vivían durante esos meses en las majadas, aprovechando para elaborar queso y manteca. Llegado el invierno, el ganado se guardaba en los invernales, manteniéndose con la hierba procedente de la siega estival. El aprovechamiento comunal de los pastos produjo frecuentes enfrentamientos con los concejos vecinos; destaca, entre todos, el secular pleito con Sajambre y Valdeón por los pastos de Carombo, zona que pertenece a Amieva pero que, en cuanto a aprovechamiento ganadero, era compartido por los dos concejos vecinos.

La economía del concejo obtenía complementos de actividades como la caza, la pesca o la explotación de huertos familiares. Otras actividades que recoge el Catastro son los 26 molinos harineros, a los que sumaba 16 de mano y 13 en ruinas; había en el concejo dos fraguas, 18 tejedoras, ocho madreñeros, siete sastres, dos carpinteros y un sangrador y barbero que actuaba también como cirujano. También constan actividades ambulantes, como los tejeros de Llanes que trabajaban en el concejo unos meses al año, levantando tejeras (hay restos de una en el lugar de La Teyera, en el camino que une Ordes con Entrambesrriegues). De los labradores (410, según el Catastro), algunos de ellos se dedicaban unos meses al año a herreros, mientras los más pobres se veían obligados a la arriería o a la siega en Castilla: los arrieros llevaban a Castilla productos de la tierra, objetos de madera, almagre, sal, pieles..., y a su vuelta traían vino, trigo, garbanzos...; este tráfico comercial se llevaba a cabo por las rutas tradicionales ya aludidas en otro punto anterior: por Beza o por el camino de los arrieros.

En cuanto a censos poblacionales, los más precisos proceden ya del s. XVIII: a mediados del mismo había en Amieva 489 vecinos, que se traducen en 1.792 personas; en 1787, el censo de Floridablanca habla de 1.790 moradores. De esos habitantes se habla como hidalgos los de las casas de El Rondero y La Paraya en Cirieño, los de Carmenedo y Vega en Argolibio, los de Vega en Vega de Cien y los de Socueto en Amieva.

Amieva vuelve a aparecer citada como entidad concejil en 1504, teniendo como cargos los siguientes: dos jueces (uno noble y otro plebeyo), nombrados por el Ayuntamiento, se encargaban de administrar justicia; el Ayuntamiento se componía de cuatro regidores perpetuos y un alférez mayor. En el s. XVI las regidurías estaban compradas por las casas García de Paraya, Blanco de Sebarga, Martínez y Sobrecueva (de Argolibio) y Vega y Cuesta (de Sames), siendo el alférez de los Cirieño; en 1752 estos cargos eran propiedad de Juan González de Carbes, José de Cangas Posada, Cosme González, Gonzalo Cirieño, siendo alférez mayor Manuel Antonio Noriega de Parres.

La casa consistorial tenía su sede en Sames, aunque con anterioridad había estado asentada en Amieva (de donde el municipio tomó nombre); por su parte, en Cirieño tenía sede el juzgado (en la conocida como La Casona) y eran elegidos los procuradores a la Junta General del Principado de Asturias, estando incluida Amieva en el partido de Llanes.

Ya en esta época aparece Amieva dividida en cinco parroquias: Martínez Marina habla de que los curatos de Mián, San Román y Amieva eran presentados por los vecinos, mientras el de Sebarga era de nombramiento real y el de Argolibio era particular.

Edad Contemporánea

La invasión francesa tuvo su eco en la zona, ya que, tras la toma de Cangas de Onís, los franceses penetraron en el territorio y atravesaron el puerto de Beza hacia Sajambre; en lo que se conoce como Senda del Arcediano, los franceses fueron atacados por los pastores de Amieva, entre los que adquirió renombre Pepón el de la Bolera, quien incluso logró escapar de un pelotón de fusilamiento.

También hay noticias de escaramuzas en el concejo durante las guerras carlistas.

Martínez Marina habla en sus escritos de los productos de la huerta amievense: nabos, patatas, pan, maíz, habas blancas y negras, avellanas y castañas, que según él «no alcanza (...) para el sustento de su población». Habla también del ganado vacuno y su importante papel en la economía del concejo; el censo ganadero de 1849 cifra en 2.832 las cabezas de vacuno, en 1.888 las de ovejas, 944 las cabras, 472 los cerdos y 100 los caballos.

El diccionario de Madoz, de 1845, no recoge ya actividad minera, aunque sí habla del establecimiento en 1838 de una herrería en Ceneya, dedicada en verano a la fabricación de carbón de leña y en invierno a la forja; fue vendida en 1866 y dejó de funcionar a finales del XIX. Precisamente en esa época se explotaban minas de carbón en Carmeneru y Amieva, mientras ya en el s. XX se explotan yacimientos de cobre (Trexerru), hierro y manganeso (Los Grazos) y espato-flúor en Llampra (Sebarga).

La población en esa época no dejó de crecer, alcanzándose casi los 3.000 habitantes en las primeras décadas del XX, aunque los excedentes de población, obligados por las duras condiciones de vida, encontraron salida en la emigración a América.

En 1834 se incluyó el concejo en el partido judicial de Cangas de Onís, quedando adscrito al distrito de Llanes para la elección de diputados provinciales y al de Infliesto-Cangas de Onís para la de diputados a Cortes.

Un hecho fundamental para el desarrollo de Amieva fue la construcción de la denominada carretera del Pontón, originalmente llamada carretera Arriondas-Sahagún y hoy N-625, que sigue el curso alto del Sella; se aprobó su construcción en 1852, quedando finalizada en la década de 1880. A finales del XIX se afrontó también la construcción de la carretera comarcal (hoy AS-261) que uniría Santillán y Sellaño, siguiendo el curso del río Ponga.

Durante la primera guerra mundial comenzó la excavación del salto del Dobra, destinado a alimentar la central eléctrica de Campurriondi.

Llegados a la época de la II República, parece que no se conservan datos de las elecciones de 1931, que hicieron caer la monarquía; en 1933 y 1936 venció la coalición de derechas.

La guerra civil tuvo repercusión en el concejo, ya que el antiguo camino de Beza y la carretera del Pontón tuvieron un papel fundamental como pasos estratégicos para la comarca: el puerto del Pontón y Cangas de Onís estaban defendidos por los hombres de Sánchez Noriega, «El Coritu» (leales a la República), entre los que se encontraban gentes del concejo, como el capitán Remigio Arduengo; la caída de Santander obligó a estas gentes a reorganizarse en lo que se conoce como «Agrupación de defensa de los puertos». A lo largo de septiembre de 1937 cayeron los puertos ponguetos de Arcenorio y Ventaniella, mientras que en octubre se perdió la posición del Carriá, lo que dejó los pasos del Pontón y Beza a merced de las tropas nacionales, provocando la caída de Cangas de Onís el 10 de ese mes. Entre las consecuencias de la guerra en Amieva, una baja muy simbólica: la Virgen de Sabugo fue quemada con su capilla.

Durante la posguerra, los montes de Amieva sirvieron de refugio para muchos combatientes antifranquistas.

En las elecciones de 1977, las primeras de la democracia, triunfó la UCD con un porcentaje de 45,71% de los votos. En las primeras municipales, de 1979, el triunfo correspondió a UCD, ganando Alianza Popular las de 1983, 1987 y, reconvertida en Partido Popular, las de 1991. En las dos últimas elecciones municipales (1995 y 1999) la victoria correspondió al PSOE.

(Texto: FLORENTINO ARTIME FERNÁNDE

Mapa de situación del municipio de Amieva


 

Amieva

Concejos limítrofes:

  • Cangas de Onís
  • Parres
  • Ponga

Comarca del Oriente de Asturias


 

Tan plural como el nombre de Asturias es su extremo más oriental. De paseo por la comarca, el visitante pasa de la playa a la nieve en unos minutos. Museo de la prehistoria, meta de montañeros, excursionistas y amantes del queso, territorio de frontera con León y Cantabria… Al norte, el Cantábrico; al sur, los Picos de Europa (entre uno y otros, apenas 15 kilómetros). La versión resumida del Paraíso.

Trece consejos componen la comarca más oriental de Asturias, definida por su proximidad a los Picos de Europa (máxima cota: Torrecerredo, 2648 metros): Amieva, Cabrales, Cangas de Onís, Caravia, Llanes, Onís, Parres, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Piloña, Ponga, Ribadedeva y Ribadesella.

En esta comarca la escasa distancia entre montaña y mar permite disfrutar de las magnificas playas de la costa oriental y de las majestuosas cumbres de los Picos de Europa, o de las sierras del Cuera y del Sueve lo que posibilita en una misma jornada rutas muy diferentes.

Especialmente destacable es el Ecomuseo del Paraíso Rupestre que supone un recorrido turístico por la Prehistoria, con la presentación de una serie de yacimientos, cuevas y equipamientos museísticos e interpretativos con muestras de arte rupestre y emblemáticos hitos dispersos por toda la geografía del Oriente de Asturias. El territorio engloba 13 concejos del Oriente Asturiano y dispondrá de otros tantos equipamientos vinculados a la riqueza prehistórica de la zona. Actualmente están abiertos al público: El Aula de Interpretación de Peña Tú en Puertas de Vidiago (Llanes): El Centro de Descubrimiento de la Fauna Glaciar en Avín (Onís): La Puerta de los Acantilados en la Cueva del Pindal (Ribadedeva).

Qué ver

  • Real Sitio de Covadonga y Los Lagos.
  • Cuevas de Tito Bustillo y El Pindal.
  • Ribadesella.
  • Llanes.
  • Asiego y Bulnes.
  • Parque Natural de Ponga (Bosque de Peloño).

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